¿Se lo van a perder?. Claro que no. El problema surge cuando, con la emoción de la sabrosa cena, se les olvida el toque de queda y a la hora de volver a sus casas se encuentran con una patrulla de soldados alemanes. Es necesario buscarse una buena excusa y ellos la encuentran: pertenecen a un club literario que se reune para comentar sus lecturas.
A través de las cartas que se cruzan, años más tarde, los integrantes de este club de lectura y la escritora Juliet Ashton iremos descubriendo a unos personajes profundamente humanos, encantadores, divertidos y amantes de la literatura, que sobrellevaron la ocupación nazi organizando reuniones de lectura siempre alrededor de un pastel de piel de patatas.
Este libro tiene un blog en donde podrás encontrar más información.
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